"En su camino por el mundo, el hombre nunca está solo"

En la catequesis sobre la esperanza, durante la Audiencia General del 26 de abril de 2017, el Papa Francisco ha afirmado que: “En su camino por el mundo, el hombre nunca está solo. No habrá día de nuestra vida en el que cesemos de ser una preocupación para el corazón de Dios. […]

Nuestra existencia es una peregrinación, un camino. También los que están movidos por una esperanza especialmente humana, perciben la seducción del horizonte, que les empuja a explorar mundos que aún no conocen. Nuestra alma es un alma migrante. […]

En su camino por el mundo, el hombre nunca está solo. Sobre todo el cristiano no se siente nunca abandonado, porque Jesús nos asegura que no nos espera solo al final de nuestro largo viaje, sino que nos acompaña en cada uno de nuestros días.

Entre los símbolos cristianos de la esperanza hay uno que a mí me gusta mucho: el ancla. Esta expresa que nuestra esperanza no es vaga; no debe confundirse con el sentimiento transitorio de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de forma poco realista, basándose solo en la propia fuerza de voluntad. La esperanza cristiana, de hecho, encuentra su raíz no en el atractivo del futuro, sino en la seguridad de lo que Dios nos ha prometido y ha realizado en Jesucristo”.

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